dissabte, 7 de març del 2015

El Jardín de Oriente (ópera)

Vengo hoy a presentaros una obra que se estrenó tal día como hoy en el año 1923, con un músico excepcional, aunque muchos lo asocian exclusivamente a música no escénica. Veamos:

Obra: El Jardín de Oriente
Texto: Gregorio Martínez Sierra (1881-1947) y María de la O Lejárraga García (1874-1974)
Música: Joaquín Turina Pérez (1882-1949)
Estreno: 6 de marzo de 1923
Lugar: Teatro Real de Madrid
Género: Ópera en un acto

Esta obra tiene una curiosa historia detrás: escrita inicialmente con el título de "Laberinto", la obra fue desechada por el propio compositor, y rehecha tiempo más tarde, con añadidos y partes suprimidas, que se estrenó con el título de "Jardín de Oriente". La obra se estrenó con la presencia en el palco de la familia real, como no podía ser menos tratándose del teatro en el que se estrenó.

El manuscrito de la partitura está depositada en la Fundación Juan March, como parte del legado del compositor, y es accesible por Internet (ahora mismo estoy leyendo la partitura original Emoticono smile ). La participación de María Lejárraga está bien documentada, aunque a menudo se cita solo a su marido, Gregorio Martínez Sierra, no solo en lo relativo a esta obra, sino también en lo que hace a muchas de las obras firmadas por su marido. Aprovecho para comentar que ella firmaba a veces como María Martínez Sierra, adoptando los apellidos de su marido, algo que es usual en otras culturas, pero no en la española.

A mí el nombre de "María de la O" me ha gustado desde siempre, lo encuentro especialmente bello y armónico. Bien, el cuplé la trata de "desgraciaíta gitana tú eres teniéndolo tó", pero olvidemos el cuplé, el nombre es precioso. ¿O no? No confundir con el nombre de una zarzuela de Ernesto Lecuona, que no es "María de la O" sino "María la O" (de 19330). Volviendo al nombre de María de la O, leo que el origen de este nombre "procede de las antífonas mayores que se cantan desde la víspera del 18 de diciembre, festividad de la Expectación [Esperanza] del Parto de Nuestra Señora hasta el día anterior a la Vigilia de la Navidad. Esas antífonas comienzan todas por la exclamación ¡Oh!, por ejemplo, O Sapientia, O Adonai, O Radix Jesse, O Clavis David, todas alusivas al Mesías esperado. Así pues, María de la O es la advocación de la Virgen de la Esperanza, en el sentido de que espera el parto."

La trama se desarrolla en los jardines y palacio de un sultán del norte de África. La crítica no aplaudió la obra con entusiasmo. Por ejemplo "El Debate" decía que "El asunto, vistoso y decorativo, carece de interés en absoluto, es un pretexto para dejar toda la responsabilidad al músico". Bueno, si el músico era Turina la cosa no deja ser ser positiva, creo yo.

"La Acción", otro diario español, decía al día siguiente del estreno: "Influenciado por su anterior labor sinfónica, el maestro Turina se ha dejado llevar por ella, sin teatralizar lo suficiente cada momento de la obra. [..] Hay en ella trozos de extraordinaria emoción y sentimiento. [..] El libro de Martínez Sierra corresponde al buen gusto del celebrado literato."

"La Época" del mismo día dejaba claro que "decimos obra y no ópera, porque no nos lo parece, y hasta tenemos la sospecha de que en el ánimo mismo de los autores no fue ópera sino a posteriori. Es una producción fundamentalmente sinfónica."

Como siempre una de cal y una de arena, que así son los críticos y puesto que tienen sus seguidores ayudan a formarse una idea en aquellos que les siguen.

Se trata sin duda de una de esas rarezas que seguramente pocos conocen. Aquí os la presento:

divendres, 6 de març del 2015

Agua de noria

No sé a vosotros, pero en lo que a mí respecta me da una enorme pena el que tantas y tantas obras hayan quedado enterradas por el polvo del peor enemigo de un autor: el tiempo. A menudo intento, con estas líneas que elaboro con cariño, rascar un poco en esa superficie polvorienta, con el ánimo de descubrir qué se esconde allí. Y hoy mis uñas están llenas del polvo que cubre esta obra, que se estrenó hace 104 años:

Obra: Agua de noria
Texto: Miguel Echegaray Eizaguirre (1848-1927)
Música: Amadeu Vives i Roig (1871-1932)
Fecha de estreno: 4 de marzo de 1911
Lugar: Teatro Apolo de Madrid
Género: Zarzuela en un prólogo y 4 cuadros, en prosa

Bueno, en prosa pero con algunos versos, en partes cantadas, como por ejemplo:

María - "Estas rosas
gigantescas
son divinas,
y no tienen
en su tallo
ni una espina.
Son preciosos
los claveles
encarnados,
y cuán lindos
estos otros
jaspeados."

Y también:

Todos - "Las luces de la aurora
bien pronto brillarán.
¡La patria está de luto!
¡Que el Sol no salga ya!
La noche es muy oscura,
mas pronto saldrá el Sol.
La guerra es lo primero,
después vendrá el amor."

Porque el argumento así lo sugiere incluso se encuentran frases en francés, como:

Chevalier - "Vous êtes una demoiselle très jolie!"
María - "Très jolie, oui monsier"
Chevalier - "Et vous aller chanter une chansonette française"
María - "Precisamente tengo una que me trajo el Marqués de París"
Tras algo más de diálogo canta en efecto en francés:
María - "Le grand Napoleón
la force a d'un lion".
Todos (excepto el chevalier) - "La force a d'un lion"
María - "La force est dans son bras
mais je ne lo crois pas"
Todos - "Mais je ne le crois pas"

Etcétera, etcétera.

La letra, queda dicho más arriba, es obra de don Miguel Echegaray, al que siempre se le acompaña el nombre con aquello de "el hermano del Premio Nobel", un sambenito que seguramente él sufrió ya en vida (el Nobel se lo concedieron a su hermano en 1904), y eso que él, don Miguel, era verdaderamente bueno en lo suyo: un gran libretista de zarzuelas de todo tipo, como "El dúo de la Africana" y "Gigantes y cabezudos", por citar dos obras bien famosas. Pero en fin, a veces la Historia no solo entierra en el polvo del olvido obras que no lo merecen sino que también recorta méritos según sean los de otros autores allegados.

La música de don Amadeu Vives, un genio, sin duda, de un carácter difícil, también sin duda, pero un genial compositor capaz de producir obras maestras eternas.

Y ahora lo que dijo la crítica, ¡que seguro que los autores no gustó nada de nada! Dijo el "Heraldo Militar" (5 de marzo de 1911):

"Es una verdadera lástima que un autor tan sinceramente aplaudido como Miguel Echegaray haya sufrido una equivocación tan lamentable con su obra 'Agua de noria', tanto más cuanto es uno de nuestros pocos autores que son infalibles en el triunfo teatral. A decir verdad no acierto a explicarme la teatralización de una fábula que,. como 'Agua de noria', puede muy bien servir de recreo como cuento de antaño, pero que llevada a la escena, aun tratada con el respeto artístico-internacional, que tan admirablemente fija el autor en su obra, no puede decirnos gran cosa, y menos interesar nuestra atención."

Más adelante dice: "La música de Vives es hermosa, tiene momentos de valentía como en 'Bohemios' y la dulzura acariciadora de 'Doloretes'; es, en suma, el Vives de siempre, nuestro Vives, el maestro aplaudido siempre por su talento lozano, cálido y creador."

"La Época", en su número del mismo día 5 de marzo de 1911, dice:

"'Agua de noria' obtuvo anoche un éxito. El público que asistía al estreno, ese público del teatro que peca de exagerado en sus censuras, no tuvo motivo para oponerse a la claque , a pesar de que la de este teatro peca de inoperante, y aplaudió la nueva obra puesta en escena. Echegaray, que tan aficionado es a teatralizar asuntos de nuestra guerra de la Independencia, nos presenta un interesante episodio de ella, desarrollado con la habilidad propia de autor tan estimado y aplaudido.

"'Agua de noria' tiene una música inspiradísima, de verdadero mérito, que viene a cimentar, una vez más, la sólida reputación de Vives. El 'canto de los guerrilleros', vibrante, lleno de vida y de color, es una nota que da clara muestra del patriotismo del pueblo. Puede figurar dignamente esta bella página musical entre las mejores del autor de 'Bohemios'."

Y puedo poner algo de música, pero no de la de gran calidad, sino de la antigua, que a mí, perdonadme, me encanta:

Agua de noria

Agua de noria (2)

dilluns, 13 d’octubre del 2014

Políticament (musicalment) incorrecte

El cos em demana normalment ser "políticament correcte" quan escric sobre concerts, i amagar el que no m'agrada i deixar aleshores prou espai com per a enaltir el que ha estat bé o fins i tot el que ha estat sublim. Així avui hauria de parlar de la Simfonia del Nou Món, Op.95, d'Antonín Dvorák, parlar una mica del Concert de Piano, Op.26, de Profófiev i no dir ni una paraula de la estona en la que uns instruments de la Orquestra OBC han estat resseguint una partitura del compositor resident de L'Auditori de Barcelona, en Benet Casablancas. I amb això seria políticament correcte, i podria explicar fins a quin punt he gaudit de Profófiev, del pianista Simon Trpceski, de Dvorák i del director Michal Nesterowicz, i d'una gran-gran OBC.

Però ves per on avui no seguiré aquesta línia, perquè el contrast ha sigut tan fort, entre la primera obra, la del senyor Casablancas, i la darrera, la superlativa Simfonia del Nou Món, que no m'hi puc estar de fer cinc cèntims, o potser vint, de la primera peça de la nit: la "Darkness visible" de Benet Casablancas, composició de l'any 2008 que es presentava, i pareu atenció a això, com a primera audició ara, al 2014.

No he anat pas sol a l'Auditori, i just abans d'aquesta primera obra comentava jo amb la persona que m'acompanyava la impressió que normalment em produeixen les obres de Casablancas, i li avançava allò que podíem esperar de l'obra: absència total de melodies; absència de ritme general a l'obra, encara que fragmentàriament es podrien sentir trossos amb un cert ritme, recolzat sempre en la percussió i no pas en la inexistent melodia; música creixent i minvant a onades -ara pujo, ara baixo, ara tutti, ara res i mai saps perquè- música sense cap fil conductor, com les veritables onades, que no saps ben bé quan arribarà la següent i ni si serà grossa o petita, ni si portarà molta, poca o gens ni mica d'escuma.

Així li explicava jo a la persona que assistia amb mi al concert, i només me he equivocat en una cosa: ha sigut encara més ensopit del que inicialment havia pensat, suposo que perquè ja no em sorprèn la manca total de musicalitat d'aquesta mena de composicions. M'han sobrat 8 minuts en una obra de 10, una obra que per una altra banda s'acabat sense cap sentit estètic de finalització, sense "coda", per entendre'ns. Podia haver durat, Déu no ho vulgui, 20 minuts més o haver-se acabar 5 minuts abans, i això si que si que jo ho hauria agraït, de debò!

Ho trobo molt interessant per a la orquestra, sincerament, és tot un exercici de conjunció, d'expressió, segurament també d'afinació i de paciència, però res mes. Des del punt de vista d'un espectador no val per res més, i ho diu algú que porta gairebé 60 anys escoltant música de tota mena. Demà no me'n recordaré ni del nom de la composició, ni pagarà la pena fer-ho ni tornar-la a sentir.

També és veritat que la seva durada, curta en el temps però inacabable quan la vius en directe, fa que et puguis prendre això d'entrar a la sala amb molta calma, com avui han fet molts espectadors, que s'han estalviat l'obra i de pas s'han estalviat haver de decidir si aplaudien o no i quanta estona calia fer-ho. Jo, directament, no ho he fet ni un sol "clac".

També abans de començar el concert he buscat, i trobat, al senyor Casablancas a platea. Des de la meva posició, en un lateral del primer pis, m'era molt fàcil trobar a una persona físicament coneguda, i bé, allà era: a la darrera fila de la platea (una zona, per cert, buida d'espectadors durant la seva obra, però totalment plena en la següent peça). I aquí és on arriba l'altre part que el cos políticament correcte no m'hauria de deixar explicar, però bé, ja ho he dit, avui no el tinc d'aquest pal jo el meu cos. El cas és que immediatament després de la darrera nota de la obra (que òbviament només ell i els membres de l'orquestra sabien que havia arribat, pels demés allò podia ser el final o el principi, cap diferència essencial), només arribar aquest so una persona s'aixecà del seu seient i començà a aplaudir amb gests molt notables i com convidant al públic a sumar-se als aplaudiments: el compositor, és clar, que fent veure que aplaudia a l'orquestra es convertia, de passada, en la seva pròpia claque. I fent-se notar, i cóm, pujà a l'escenari, després de recórrer tota la platea, per rebre els aplaudiments tebis i forçats del públic. Aplaudiments que han acabat abans que el compositor arribés a la porta de sortida de l'escenari, la qual cosa ja diu molt de l'interès que l'obra ha despertat entre el públic.

I això era la veritable darrera nota de la partitura: el compositor en comptes d'esperar l'aplaudiment espontani del públic el força, el provoca, el reclama, puja a l'escenari a demostrar que ell és allà, que ell és l'autor i que mereix un aplaudiment, a banda del compassiu que ja està rebent l'orquestra pel seu esforç d'interpretació. Compartir aplaudiments, sense ser reclamat a l'escenari, no em sembla tampoc a mi políticament correcte.

Digueu-me antiquat, digueu-me vergonyós, però jo no pujaria a un escenari abans el públic no m'ho demanés amb insistència. Digueu-me tímid, digueu-me massa respectuós, però jo mai em faria notar sent a la darrera fila, travessant tota la platea aplaudint d'aquella manera i reclamant una atenció que potser, només potser, no seria merescuda. I se'm cauria la cara de vergonya si després d'haver fet tot allò obtingués només 1 minut d'aplaudiments en una primera audició.

Ara és quan us recordo, si m'ho permeteu, que abans he insistit en la importància de que es tractava d'una primera audició del compositor resident de l'Auditori, i per tant, jugant com a local a casa seva.